Solo fue un momento.

Solo fue un momento.
Solo me gustaba verte sonreir. NOSOTROS NOS VAMOS A SICILIA.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Solo apretar un botón, Tercera Guerra Mundial, Cadena Rock and ron, Sintonía Dial.

Pongamos y quitemos sin estorbar, que no estaba tranquilo el bar, y llegaste tú con lo de no pagasr, que una siesta mal echá! que me cago en tu coche, chaval. Que no sabes para que sirven las pistolas, y son una rápida solución. Aprietas y tu solito aflojarás. No nos dejes, por cabrón. Déjanos, por favor. Que te quiera, corazón.

El campo no tiene color, debe ser porque está a tu vera, porque se ha fugado la primavera, por tantos sietes y nueves, sin catorces del dos, ni cuatros del diez, tan muerto, tan vivo esta vez.

Se fue.

Pero al vino, vino. Y al pan-chocolat.

Diese la noche un quiebro al amanecer el día que nos esperaba. Llegó papá. Mamá, ¿dónde estaba mamá?, con su novio de los viernes, es casa de la prima del sábado. Guaseando, al timbre del vibrar, que no tiene cumbre, si está pensando, en follar mentalmente, toro día. Joder, que mal perder.

En la tapia me doy la vuelta tumbado, y veo el reflejo de tu sonrisa, dibujando en mi habitación. Un círculo rojo sobre tu hombro, donde pierden o ganan nombres en apellidos ciertas cosas. Por aquí por allí, donde tú y tu padre trabajáis, por trabajar. Donde todo lo hace el vecino. El que no tiene queso es un cretino. Cómete un membrillo, corre que te pillo, tanto sin hacer sin salir, sin ir metiendo, sin temer al revivir, sin saber los pelos y porros con Rosendo.

Que guay si te vienes a cenar.

Es gratificante y polvo por echar, cuando es ella, la forastera, la que te dice la película con la que vais a follar.

Me río porque hace frío. Pío. Pío. Pío.

Madre mía, que reloj. No sabe estarse quieto, y en cambio, su cambio ya ocurrió.

Cuántos debemos morir, querido rey, para que tus gafas hagan sonreír, a tantas cámaras, si yo no dejo de pagar.

Por qué si tienes un pueblo a tu nombre te quedas con todo lo que da mujer y hombre, de esos que dices que pierdes, y luego se va de putas, que tanto que pilla, que tanto que recuerdes, que tu mujer no se dedica al oficio, y no he dicho lo que es, y no se va a Huércal, que se coge y cierra Sevilla.

Quieres volver a besarme, yo no quiero nada más que ser feliz. Guarda la saliva, para otro sobre. Los sellos no se pegan con regaliz, siento un pobre, que solo quiere sobrevivir.

No ha dormido esta noche, pero no sabe lo que le quiere, y sueña y miente a la vez a su colchón. Dice que sabes chupar, lamer y jugar. Que me quiere enseñar, que me quiere no querer.

Es esa la que tanto dice que tanto, que ella tanto de esos tanto que tanto que joder. Que mal ganar para volver a caer. Qué espanto.

Te voy a dejar ahora pillao, vale?
Dos más cinco, hacen daño o lo hacen al revés, no siendo negro o conejo esta vez.
Es tan difícil reír, cuando el llanto te derrota con su último peón. Que tenía más. Pero no comparto mi vida a quien no la quiere soportar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario