Defendía su terreno, robaba corazones, olvidaba las almas que no estaban en su seno, dispara, sin lamentaciones. Un chico, no tan chico, que llevaba bien sujeto los pantalones, a los mismos donde le colgaban, mil balas, y un gatillo. Siempre llevaba un galope ligero, nunca estaba debajo de su sombrero, quería decirte que te quiero, en cambio, él disparo. Se quedo perdido, como un gato en un reloj, no fue entre el pecho escondido, del regalo que te estoy haciendo yo. Disparaba y lamentaba, su acierta puntería, porque no le daba, al color de tu corazón.

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