Eran las taitantas de la madrugada, y empecemos con los juegos de mesa, eso de sábanas y almohada, por donde saltaban la nata y alguna que otra fresa. Había velas por toda la habitación, sonaba algo que parecía rock and roll, había tantos deseos unidos a un solo corazón, estábamos entre tu cielo tú y yo.
La mañana llego pronto, a eso de las siete y media, entonces me llamaste tonto, y todo fue lento así de hasta el mediodía.
Te levantaste de la cama sin hacer ruido, sin saber quien había fuera, entre besos y lo que te pido, te fuiste aunque no quisiera.
Ahora duermo solo en mi colchón, se ven velas apagadas, ya no se escucha ninguna canción, todo son fríos e ideas tocadas, por algún timbre... que tocó en mi corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario