Se venden teles, con caras largas y maquilladas. Se compran puntos con eles, con olores y amapolas pinceladas.
Se trabajan por comer, las ratas después de ser ranas. Se adoran dioses por creer, las vírgenes con canas.
Se creía bueno, y la lleva cocida. Se duelen en seno, y la cabeza vendida. Bares que no cierran, hogares que no duermen, gatos que no tiemblan, virus con ge de germen. Y una carta, que decía y dejaba decir, que el hurto de una tarta, con vestido fucsia, que no quería mentir.
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